|
Por aquellos años -mediados de los 90- la escena del jazz en oaxaca se limitaba a las actuaciones esporádicas de algunos grupos foráneos, mas los esfuerzos de viejos pioneros por hacerse escuchar, como el pianista Guillermo Porras. Algunos jóvenes formaban grupos que no se sostenían debido a los casi nulos espacios de expresión para el género. Sólo Radio Universidad y la Asociación Radiofónica Oaxaqueña mantenían sendos programas que difundían música y noticias relacionadas con el género. Gracias al tesón de Onésimo, la Casa de la Cultura los integró como grupo representativo. Para entonces ya eran un cuarteto, con el ingreso de Luis Cervantes en el saxofón tenor y Joaquín Santiago en el clarinete. Gracias al apoyo de la Institución, el grupo tuvo la posibilidad de tocar con mayor frecuencia en distintos foros de la ciudad y el interior del Estado. Sin embargo, el sueño de Onésimo y compañía iba más allá: recuperar la rica tradición musical oaxaqueña y entramarla con los lenguajes de la contemporaneidad. De esta forma en el año 2003, para el primer disco de la banda, cuyo nombre había cambiado y ahora eran Jazz Ensamble CCO, se arreglaron piezas populares como el Himno al Rey Condoy y los Sones y Jarabes Mixes con un matiz africano en 6/8 ; el Jarabe del Valle en compás de 5/4 que por supuesto recuerda las experimentaciones del grupo de Dave Brubeck en los años 40 y 50; una pieza del compositor Chuy Rasgado y otra de Alvaro Carrillo, además de una vieja tonada mixteca titulada "Flechador del Sol" que pasó de ser una tonada para violín a una descarga latina con aires de rumba, mambo y cumbia. El disco, titulado "Raíces y Jazz - Colores de mi tierra" fue recibido con agrado por la mayoría, aunque no faltaron los puristas que se rasgaron las vestiduras ante el descaro de estos chamacones. Dos Por supuesto, la idea de mezclar folclor y contemporaneidad no es nueva en Oaxaca; ya desde los años veinte del veinte el dixieland y el fox-trot se hicieron presentes en localidades importantes del Estado como Tlaxiaco, Etla, Ixtepec y Miahuatlán, y se mezclaron con los ritmos tradicionales. De esta forma dichos ritmos perviven hasta hoy en perfecta comunión con la música indígena y meztiza, incluso con rasgos de la música negra.
Así, el trabajo del grupo se ha consolidado paulatinamente; su presencia empieza percibirse en el ámbito del jazz nacional. Acordes con los tiempos que corren, Nunduva Yaa prepara su tercera producción discográfica en este 2008 titulada "Movimiento Contrario", en donde las piezas originales adquieren protagonismo, sin olvidar el gusto por los sonidos y costumbres de esta tierra. Este es un perfil del jazz que viene del sureste; jazz con personalidad propia, hecho con alegría; para tocarse en canchas de basketbol o plazas públicas; para gozarse con un café de olla mientras la niebla invade la sierra; para ponerse a bailar y recuperar el gozo que a veces no tiene permiso de entrar a las "salas de concierto". |